
Desde que dejé mi -tu- último recuerdo, el cielo no ha dejado de llorar. Diez días con sus diez noches, doscientas cuarenta largas horas de agua y más agua. Más vale que sea de pena de ver nuestras almas rotas que por gusto... tú por tu lado y yo por el mío... ni eco siquiera hacen mis palabras...

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